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Joan Barreda
30.12.2016 /

UN DAKAR DE ALTURA PARA JOAN BARREDA


· El piloto AMV ha preparado, a conciencia, cuál es su reacción a la altitud extrema, ya que seis jornadas de la presente edición del rally Dakar se desarrollarán a 4.000 metros sobre el nivel del mar.

· Descarga el VÍDEO con las declaraciones de Joan Barreda: https://we.tl/puNAcCIZoT


Deshidratación, dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, dificultad para dormir, descoordinación y alteraciones visuales son algunas de las reacciones fisiológicas del cuerpo humano como consecuencia de la exposición a la baja presión de oxígeno que se produce a gran altitud y que comienzan a manifestarse cuando se asciende a más de 2.500 metros de altitud. Unos síntomas que, a buen seguro, comenzarán a padecer algunos de los participantes del Dakar a partir de la tercera etapa porque será cuando la aguja del altímetro comience a subir y subir a medida que la competición se adentre en el Altiplano boliviano. La organización del raid más duro del mundo ha programado seis jornadas –casi la mitad del recorrido- que transitarán por encima de los 3.000 metros y que en algunos tramos se llegará hasta los 4.000. Incluso la jornada de descanso será en altura, ya que La Paz es la capital más elevada del mundo (3.600 metros de altitud).

Joan Barreda ha trabajado este aspecto porque en las últimas ediciones del Dakar cada vez ha cobrado una importancia mayor. El piloto AMV ha hecho entrenamientos en cámaras de oxígeno o cámaras hiperbáricas, pero el hecho de vivir y entrenar en Andorra (2.000 metros de altitud) también le ha ayudado a paliar los efectos del mal de altura. Además, hace dos meses, todos los integrantes de su equipo visitaron la Universidad de Kent (Reino Unido) para que les realizaran un estudio que determinara cuál era la reacción de cada uno a la altitud extrema.

El piloto AMV, llega a Asunción (Paraguay) con los deberes hechos y el trabajo llevado a cabo hasta el momento le permitirá encarar las etapas, que se realizan a unos 4.000 metros de altitud, con garantías. De la misma forma que Barreda ha gestionado, al detalle, cualquier tema relacionado con su preparación para un entorno de altura, sus ingenieros también han adecuado la mecánica para que el rendimiento de la Honda CRF450 del piloto AMV no se vea mermado por la altitud. Se ha creado un sistema que autorregula automáticamente la potencia de la moto, la combustión, a medida que va aumentando o disminuyendo la altura.

Joan Barreda, piloto AMV:  

“En estos últimos años estamos haciendo gran parte del rally en el Altiplano boliviano, que es una zona de mucha altura. Al final, son muchos días seguidos en altitud y tenemos que buscar estar bien aclimatados para intentar marcar diferencias en este tipo de condiciones. Nos encontraremos mucha navegación y tendremos que estar frescos mentalmente para poder marcar las diferencias. Hemos estado trabajando específicamente en este aspecto para situaciones de altura extrema. Ahora mismo nuestra moto se autorregula automáticamente a medida que va cambiando la altura. Eso es muy positivo para que el motor siempre trabaje en condiciones idóneas. Es de buena ayuda tener un médico dentro del equipo, pero nosotros llevamos ya mucho tiempo trabajando y aclimatándonos. Esperemos no necesitar tanto de su ayuda. El staff del equipo está compuesto por más de 30 personas. No todo el personal está aclimatado y tampoco ha hecho una preparación específica al 100%. Realmente, será de gran ayuda tener un médico en el equipo. Para nosotros, los pilotos, el mal de altura nos produce una sensación un poco como de mareo, incluso de borrachera. No tienes el control de las cosas. Cuando vas por pistas muy rápidas y a una velocidad elevada, la percepción de la visión al llegar a una curva disminuye y tienes que estar mucho más atento para ese tipo de peligros. En la etapa de descanso será importante hacer una buena recuperación y oxigenación del cuerpo porque ya vendremos de bastantes etapas en altura. Ya veremos si nos apoyamos en La Paz en algún médico o en algún sistema para recuperar y oxigenar bien el cuerpo para la segunda parte del Dakar, en el que nos quedarán todavía dos o tres días en altura. El entrenamiento en cámaras hiperbáricas es bueno. Nosotros hemos realizado algún entrenamiento específico en algún centro deportivo. Hace dos meses, todo el equipo estuvimos en la Universidad de Kent (Reino Unido) para ver cuál era nuestra reacción a la altitud extrema. Para mí el entrenamiento específico es vivir en Andorra, a más de 2.000 metros de altitud. Desde que me trasladé aquí, he notado un cambio bastante considerable y marca la diferencia”.

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